XXX Ruta Reconquista. Mi crónica + recopilación de fotos.

El sábado acudí por tercer año consecutivo a correr la Media Maratón Ruta de la Reconquista, que celebró su edición nº30.  Solamente una persona, Luis Salcines, ha cruzado la meta en todas sus ediciones, y ese matrimonio tiene pinta de llegar a las bodas de oro.

Este año la Organización tuvo el gran detalle de “acercarnos” el dorsal y, además de repartirlos el viernes y sábado en Cangas de Onis, se desplazaron hasta las tiendas Forum de Intu Asturias (Siero) y Gijón para que pudiésemos recogerlo allí también un par de días antes. Así que el día de la carrera ya fui preparadin con todo, dorsal puesto en la camiseta y demás. Había mucha gente (más de 1200 participantes éste año) pero siempre está todo bien señalizado y con varios parkings. Yo aparqué en el más cercano al polideportivo, ya que luego me ducharía allí, y fue llegar allí y encontrar sitio (suerte). Lo primero a tomar el café pre-carrera y luego a cambiarse para ir trotando hasta el famoso puente romano donde había quedado con el resto de correrastures para la foto de equipo.

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Foto de equipo, con el Puente Romano de Cangas de Onis como fondo. (Foto: Pedro Pablo Heres)

El año pasado vine aquí con la intención de rebajar 5 minutos el tiempo del año anterior (1h32’47”) y lo conseguí gracias en parte a una pulsera de tiempos que me hizo mi compañero Josema (liebre ayer de 1h50′). Este año el objetivo era rebajar la 1h27’43” de 2016, a ser posible en 2 minutos, así que repetí la táctica de la Josemapulsera. Tras calentar y hablar con unos y con otros, decido salir junto a mi compañero Chuky que va con Servando y compartir con ellos los primeros kms, que aunque iban para menos tiempo sí coincidíamos en el ritmo pensado hasta el km 4. Hace mucho calor y nada de sol, o sea… un bochorno de cuidado y cuando me coloco en la salida ya estoy sudando.

A las 17:30 disparo y a correr. Ambientazo en Cangas y salimos dirección a Covadonga. A pesar del calor yo, que soy bastante cabezón, salgo con la idea inicial de hacer 1h25′ (qué chulo soy -o qué inconsciente más bien-). Esos 4 primeros kms los había “pronosticado” a 3’50” y más o menos así salen, luego a medida que se iba empinando la carretera debía ir aumentando progresivamente el tiempo por km hasta los 5’10” del km 11. Esa era la teoría. La práctica fue que en el km 4 Chuky y Servando se van (como ya sabía) y a mí los tiempos también se me están yendo unos 5-10 segundos más por km de lo deseado. Normalmente se va bien en grupo, resguardado, pero hoy con el calor voy algo mejor si me pongo a un lado y al menos me da un poco la brisa. Sigo subiendo y acumulando unos segundos de pérdida cada kilómetro. Llega la zona más empinada, pasando por delante de la cueva y las “eses” hacia la Basílica. Por ahí me adelanta la liebre de 1h30′, el mazazo moral de ver como me pasaba fue gordo, pero… no me cuadraba, o habíamos hecho los cálculos de forma muy distinta o no sé. Sigo para arriba. Mucha gente animando ahí y cojo agua en el avituallamiento (en el km 5 también la había cogido), bebo bastante más de lo habitual porque hace mucho calor y voy seco. Comienza la bajada y pasamos la señal del km 11, voy con poco más de 1 minuto de retraso sobre el plan A y en los 2 km siguientes, que son muy favorables, pienso que puedo recuperar algo. Así es, me lanzo como una flecha cuesta abajo, adelanto a un buen montón de corredores (entre ellos la liebre de 1h30′) y llego al 13 con solo 45” segundos de retraso.

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Saliendo de Cangas, con Chuky y Servando a mi derecha. (Foto: El Fielato y El Nora)

Ahora llega la hora de la verdad. Se baja por la misma carretera que antes subimos, el trazado es el mismo pero ahora más favorable. Sin embargo es cuando la carrera te pone en tu sitio, si no te hidrataste bien, si gastaste fuerzas de más en los kilómetros previos, si no llegaste bien preparado, si hace mucho calor… todo eso lo vas a pagar ahora. Los kilómetros 14 y 15 se me van 4-5 segundos por encima y ya empiezo a pensar que hay que olvidarse del plan A y pasar al plan B, que es mejorar el tiempo del año pasado (1h27’43”). Pero no me noto bien, los kms y el calor empiezan a pasar factura y hay algo de viento en contra. Paso por el 16 y sigo perdiendo tiempo, empiezo a pensar en el plan C. ¿Qué plan C? No tenía, había que inventarse uno, mientras tanto llega el siguiente avituallamiento, bajo el ritmo para coger agua y beber el botellin prácticamente entero. Un poco más adelante otro avituallamiento, éste con bebida isotónica en un vaso de plástico, tengo que parar para que no me caiga nada porque no dejo ni una gota, voy vacío de gasolina. Pierdo más tiempo y voy bastante “clavado”, el plan C puede ser… bajar de 1h30′, Venga, vale, con el día que hace puede ser buena marca, vamos a por ello que hay bastante margen todavía. Llegan los últimos 4 kms, falso llano, y esos que había pensado hacerlos a 4’00”-4’05” los empiezo por encima de 4’30” y además me cuesta. En el siguiente km tengo que parar un poco y bajar las medias porque me están “friendo” las piernas con el calor que hace. Ya hablo solo… “no puedo con ella”, digo. Me escucha Nacho Serrano, que pasa a mi lado y al que antes había visto pararse también y me dice: “venga, si yo puedo tu también”.

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Sufriendo, a 2 km de meta (Foto: La Corrigüera)

Sigo y ese km me sale a 4’56”, hay que olvidar ya el plan C y pasar al “D”: llegar a meta. Veo a lo lejos “una ducha”, si no fuese porque ya la conocía de hace 2 años (otro día de calor) pensaría que era un espejismo de esos que se ven cuando vas caminando por el desierto. Son los bomberos que sacan la manguera para refrescarnos un poco. Me meto de lleno bajo el agua y refresco algo para seguir y al menos culminar el plan D. Voy pensando en el helado que me voy a zampar cuando llegue a meta, último km a 3’58” y veo una larga recta de meta llena de arcos. “Esprinto” y entro en meta con un tiempo de 1h30’46’, en el puesto 82 de 922 llegados a meta. El puesto no estuvo del todo mal, de hecho es el mejor de los 3 años que la corrí, y es que el calor hizo estragos en todos. Más de una vez tiene que entrar la ambulancia en zona de meta porque hay gente que llega realmente mal y su cara, nuestra cara, lo dice todo. Nada más recoger la bolsa de finisher que incluye un bonito detalle de recuerdo, bebida y comida, un rato para intercambiar opiniones sobre la carrera con otros compañeros de batalla, hacernos unas fotos y luego voy con Gabi, quien muy amablemente me invita, a por ese helado. ¡¡Con qué ganas me lo como!! Ahora sí empiezo a tener mejor cara, jajaja. Luego a la ducha y a descansar.

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Recuperando la sonrisa con el premio final

Al día siguiente participé en la Carrera Solidaria Pro-Enfermos Neuromusculares colaborando con Déjame Tus Piernas, aprovechando para soltar piernas, pero eso ya forma parte de la siguiente crónica, que publicaré mañana.

Muchas gracias a tod@s por el apoyo recibido antes y durante el recorrido, tanto del público como de l@s propi@s corredor@s con los que me cruzaba y me iban animando. Así da gusto. El año que viene volveré para seguir con esa relación amor-odio que mantengo con ésta carrera. De momento me va ganando 2 a 1, en 2018 iré a por el empate.

Clasificaciones absolutas

Fotos de El Fielato, Pedro Pablo Heres, Eduardo Rus, Ignacio Montes, Josluga, MV FotosLa Corrigüela, Organización Ruta Reconquista, Carmen Martínez Valdés (1), (2), (3) y Juanma Cué (1) (2)

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2 comentarios en “XXX Ruta Reconquista. Mi crónica + recopilación de fotos.

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  2. Pingback: Así se vio la 30ª Ruta de la Reconquista desde fuera

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